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Perspectiva

La nobleza del deporte en pro del desarrollo…y del Isssteson

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Nadie tiene duda de que uno de los principales objetivos de la Gobernadora del Estado durante su sexenio, es mejorar los servicios de salud en Sonora y ponerlos a disposición de todos sus habitantes.

A los pocos días de haber asumido el puesto a finales del 2015, Claudia Pavlovich Arellano pudo conseguir los recursos necesarios para brindar los servicios médicos que quedaron varados durante la Administración Estatal anterior.

Dependencias como la Secretaría de Salud que en encabezaba en aquel tiempo Gilberto Ungson Beltrán y el Isssteson que dirigía Enrique Claussen Iberri, empezaron a retomar el nivel en la prestación de los servicios básicos a los que estaba acostumbrada la población abierta y los trabajadores burócratas; además de gestionar ante el Seguro Social y el Issste Federal para que se diera una mejor atención a sus derechohabientes en sus clínicas y hospitales.

Hay que reconocer, también, la exitosa gestión de la Mandataria Estatal al conseguir alrededor de 1 mil millones de pesos para la construcción y equipamiento del Hospital de Especialidades que ya se está construyendo al Poniente de Hermosillo, luego de resolverse algunas inconformidades de los vecinos de 23 colonias de ese sector que rechazaban la obra por temor al colapso automovilístico y vandálico.

Con la novedosa implantación del “Plan Pro 5” que se anunció la semana pasada -el cual trata de beneficiar a los trabajadores y las familias afiliadas al Isssteson-, la gobernadora Pavlovich se vio obligada a tomar decisiones que pudieran ser no muy populares para la ciudadanía, pero que se perciben necesarias por la falta de recursos de la dependencia.

La inminente venta de los estadios “Héctor Espino” y “Tomás Oroz Gaytán” de Hermosillo y Cajeme, respectivamente, eran temas intratables durante la campaña 2015, ya que al anunciarse primeramente esa posibilidad durante el sexenio del ex gobernador, Guillermo Padrés Elías, levantó las inconformidades del respetable (término muy beisbolero que se refiere al público, a la población) que se niega a sepultar un pasado tan bonito que se vivió no solo al lado de ese gran ídolo que fue el “Supermán de Chihuahua”(con los Naranjeros) y los peloteros del equipo Yaquis de Ciudad Obregón, sino a una época dorada del beisbol profesional de la Liga Mexicana del Pacífico.

Durante la entrevista que tuvimos la semana pasada en el programa radiofónico “Entre Grillos y Chapulines” (que se transmite de lunes a viernes de 3.00 a 4.00 de la tarde por Radio Zoom 95.5 FM con Hiram Rodríguez y un servidor), el director general del Isssteson, Pedro Angel Contreras, precisó la necesidad de: 1) mejorar el servicio médico a los derechohabientes, 2) abastecer de medicamentos en sus farmacias y 3) darle certidumbre -y puntualidad- al pago de pensiones y jubilaciones.

Entendemos que la primera opción del financiamiento que solventará algunos gastos de la dependencia es un apoyo solicitado al Gobierno del Estado, según anunció el mismo funcionario.

Otra alternativa para allegarse de recursos es actualizando los convenios (cobrarles) a los Ayuntamiento y organismos autónomos (Unison, CEDH, IEEyPC, TEE, Ities, etc) que tienen deuda con el Isssteson; además de reducir el gasto en las áreas adjetivas (que no son tan importantes), reinstalando a su personal y equipamiento a otros departamentos sustantivos de la institución.

Si consideramos que se requieren alrededor de 5 mil millones de pesos para poner a esta dependencia en un grado óptimo en la prestación del servicio, la venta de activos algunos fijos representa por lo mucho un 25% del total.

Es pocas palabras, no alcanza.

Y de venderse los dos legendarios estadios de beisbol, las casas de Gobierno en Alamos y Guaymas, además de unos terrenos en Puerto Peñasco, se acumularía poco más de 1 mil millones de pesos.

Por tal motivo, sería bueno que Pedro Angel Contreras revelara cuánto es el adeudo que tienen los Ayuntamientos y organismos autónomos con la dependencia que dirige, para de ahí saber cuánto se le pedirá de apoyo al Gobierno del Estado.

Todo esto, claro, sin menospreciar los programas de ahorro que se puedan aplicar dentro del Isssteon. Dígase reacomodo de personal y equipamiento, cero pago de celulares al personal, ni prestar los carros oficiales durante los fines de semana, etcétera.

Quienes tenemos tiempo en el deporte, siempre hemos entendido que esta actividad es muy noble para todas las causas sociales y hasta para las decisiones del gobierno; ya sean acertadas o equivocadas, como fue este último caso con la desaparición del Vivero de Villa de Seris que le dio paso a un proyecto aún no terminado como el Musas.

¿Cuántas veces hemos visto, pues, que destruyen nuestros campos deportivos para construir escuelas, hospitales, capillas religiosas, construir fábricas y supermercados o simplemente para hacer parques recreativos más incluyentes a favor de usuarios de todas las edades?

El Centro de Gobierno, es otro claro ejemplo por el cual tuvo que desaparecer la legendaria Unidad Deportiva del Vado del Río, pues era necesario construir oficinas para las dependencias estatales y federales.

Al desatarse en estos días la polémica por la casi segura desaparición del Estadio Héctor Espino, he tenido una infinidad de comentarios en contra y muy pocos a favor, defendiendo estos últimos el desarrollo, la modernidad y esas cosas materialistas.

Los que están en contra de su demolición y que quieren que se quede el antiguo “Coloso del Choyal”, solicitan -en su mayoría porque son aficionados de muchos años al beisbol romántico que se ha jugado en esta región- que el nuevo Estadio Sonora lleve el nombre de Héctor Espino; por lo que se ha desatado otra polémica, en el sentido de que ya se maneja en medios de comunicación y en la voz popular de que la otra opción es que se llame Fernando Valenzuela.

Entre las cosas más sensatas y conciliadoras que me han dicho, es que debido a que la gente quiere seguir teniendo presente -y por siempre- el nombre de Héctor Espino, sugieren que en caso de desaparecer el estadio, es necesario que algún boulevard o calle importante de la ciudad se llame como el mejor cuarto bat que ha tenido Naranjeros de Hermosillo.

Otros aficionados y/o ciudadanos han planteado la posibilidad de que el Parque Metropolitano que se construye al poniente de Hermosillo, lleve el nombre del mejor bateador mexicano de todos los tiempos, ya que hasta sonaría bien escuchar “Parque Metropolitano Héctor Espino” o simplemente “Parque Héctor Espino”, ya que allí habrá campos de beisbol, canchas de futbol y de básquet, variadas especies de árboles y áreas recreativas e incluyentes para todo tipo de personas y edades.

En mi opinión personal, estoy de acuerdo en que se compongan las finanzas del Isssteson y que no desaparezca el Estadio Héctor Espino; pero si no se puede esta última petición, que al menos perpetúen el nombre de nuestro gran ídolo.

Seguimos en la semana.

eugeniomaderosamaniego@gmail.com
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